martes, 9 de agosto de 2016

Reflexión

Desde que naces intentas crear tu propia forma de ser basada en lo que observas de pequeño. Cada detalle es una pieza más de ese rompecabezas que llamamos personalidad. Aprendes valores y los aplicas a la realidad intentando que sean como los plasmas en tu cerebro. Ese esquema mental que al fin y al cabo, llevado a la realidad no es más que un mero esfuerzo por encajar. Sigues tu camino y encuentras baches, que hacen que te retrases y pierdas esperanza por lo que quieres hacer en un futuro. Tu esquema mental cambia y ves que la sociedad no sigue un orden lógico y piensas que por qué seguirlo tu también. Al final te das cuenta de los valores realmente importantes cuando llega esa cierta persona que hace de tus encrucijadas, tu planificación mental, la cual creías perdida por llevar intentándolo sin obtener resultado alguno, un total tesoro. Te sientes orgulloso de haber llegado a donde estás y es ahí cuando sabes a ciencia cierta que al final no estabas tan perdido en ese laberinto creado por ti. Tu propio diseño, tu propia vida.



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